Prótesis cervical: qué es y en qué casos se utiliza

La prótesis cervical es aquel dispositivo empleado para sustituir al disco intervertebral en casos de lesión o degeneración. Ante la aparición de síntomas, es recomendable acudir a un traumatólogo especialista que pueda llevar a cabo una evaluación completa de la lesión y pautar un tratamiento adecuado.

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¿Qué es una prótesis cervical?

Se conoce como prótesis cervical, al dispositivo que se implanta sustituyendo al disco intervertebral de las vértebras superiores y más pequeñas de la columna, su diseño hace que pueda desempeñar las mismas funciones que el disco natural. Esta intervención suele llevarse a cabo en pacientes con hernias de disco o con una degeneración severa del disco intervertebral.

El objetivo del implante es aliviar el dolor del paciente y mejorar la movilidad y estabilidad de la columna vertebral, manteniendo el movimiento entre las vértebras.

Tipos de prótesis cervical

En función de la sintomatología, las características y la historia clínica del paciente se podrán emplear distintos tipos de prótesis cervical. Todas tienen el objetivo de sustituir al disco intervertebral natural.

La mayoría de las prótesis cervicales, cuentan con un núcleo móvil de poliuretano, que está rodeado por una membrana de protección, la superficie puede, generalmente, está realizada con materiales tales como el titanio o el cromo. En función de la anatomía del paciente la forma de la prótesis podrá variar, empleando la que mejor se ajuste a la columna.

¿En qué casos se implanta una prótesis cervical?

Como se ha explicado, la implantación de prótesis cervical se lleva a cabo en aquellos pacientes que sufren una discopatía degenerativa severa que se agrava en pacientes de edad avanzada. Además, estos pacientes suelen presentar inmovilidad en la columna, así como, inestabilidad o debilidad en la zona.

La cirugía de prótesis cervical se puede llevar a cabo como tratamiento preventivo, en casos en los que sea posible evitar una degeneración acelerada del disco intervertebral.

¿En qué consiste la cirugía de prótesis cervical?

La cirugía de disco intervertebral, tiene una duración de 75 minutos. Suele realizarse a través de una incisión, mediante la que se introducen los instrumentos necesarios.

En primer lugar, se extrae el disco herniado, se descomprimen las posibles raíces nerviosas afectadas y, por último, se introduce el implante y se coloca en la ubicación adecuada.

¿Cómo es el preoperatorio de una cirugía de prótesis cervical?

Una vez que el paciente acuda al traumatólogo manifestado síntomas de hernia discal, el especialista realizará una palpación física de la zona. Tras ésta, será necesario realizar pruebas diagnósticas que permitan conocer la ubicación exacta y el alcance de la patología, tales como, radiografías o resonancias magnéticas.

Además, para descartar o evaluar los posibles daños en nervios o raíces nerviosas, el paciente tendrá que someterse a una tomografía computarizada que permita ampliar la información de la que se dispone.

Postoperatorio de prótesis cervical

Durante el postoperatorio tras una cirugía de prótesis cervical, es habitual que el paciente presente molestias y dolores durante los días siguientes a la operación. Normalmente, una vez es dado de alta, es pautado con un tratamiento analgésico que ayude a reducir el dolor. También, es recomendable la aplicación de calor en la zona, siempre pautada por el traumatólogo especialista que ha llevado a cabo la intervención.

Pasada la primera semana, el paciente empezará a realizar movimientos ligeros con el cuello que ayuden a recuperar la movilidad y a fortalecer la musculatura de la zona intervenida. Además, es recomendable un tratamiento rehabilitador pautado y supervisado por un fisioterapeuta especializado que complete la recuperación total del paciente.

Prevención del dolor de cervicales

En muchos casos, el dolor y las lesiones cervicales pueden evitarse siguiendo ciertas pautas muy sencillas. En primer lugar, se recomienda realizar ejercicio de bajo impacto que, acompañado de una alimentación equilibrada, ayude al control del peso corporal. Ya que a menor índice de grasa corporal, la presión sobre las vértebras será menor y, por tanto, se reducirá el riesgo de desarrollar una hernia de disco.

Además, se deben evitar ejercicios que requieran una carga excesiva sobre los músculos de la espalda. Así como, trabajar la higiene postural y evitar posturas y movimientos bruscos que puedan ser agresivos para la columna.  

Como se ha explicado, en algunos casos seguir ciertas pautas puede reducir el riesgo de lesiones cervicales. Contar con la opinión de un traumatólogo especializado es fundamental para un tratamiento completo que alivie los dolores del paciente.

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