Infecciones vertebrales: qué son y cuáles son sus causas

Las infecciones vertebrales, son patologías que pueden afectar directamente a la calidad de vida del paciente, es importante identificar los síntomas a tiempo para evitar la evolución de la infección y tratamientos más complejos.

¿Qué son las infecciones vertebrales?

Que son las infecciones vertebrales

Las infecciones vertebrales se producen cuando un microorganismo se instala en la columna vertebral, dando lugar a una infección. En función de la vía de acceso del microorganismo la infección puede localizarse en una cavidad o en un tejido.

Las infecciones vertebrales son frecuentes en niños, ya que cuentan con terminaciones vasculares en los discos intervertebrales, lo que facilita que los microorganismos tengan mayor facilidad para llegar hasta las vértebras.

Causas de la infección vertebral

Las infecciones vertebrales están causadas por bacterias, hongos y parásitos que se instalan en la zona de la columna vertebral. Los motivos de su aparición son muy diversos, se pueden diferenciar tres principales. En primer lugar, las infecciones por vía hematógena, es decir, los microorganismos que causan la infección se propagan a través de la sangre.

Por otro lado, las infecciones provocadas por inoculación externa directa, es decir, en los casos en los que la infección entra en el organismo desde fuera, normalmente, a través de punciones lumbares.

En otros casos, la infección puede desencadenarse por contigüidad de otros tejidos cercanos, en estos casos, existe una infección en otro tejido que se reproduce en la zona vertebral.

Además, es común que las infecciones vertebrales, sean la consecuencia de postcirugías, especialmente, en casos de pacientes con patologías relacionadas con el sistema inmune.

Tipos de infección vertebral

En cuanto a los tipos de infección vertebral, varían en función de las causas y del área al que afecte la infección. En los casos en los que la infección afecta únicamente al disco intervertebral, se denomina discitis infecciosa. En cambio, cuando la infección afecta a la vértebra, se hablaría de espondilitis.

En otros casos, la infección es más extensa y afecta tanto al disco intervertebral, como a la vértebra, lo que se conoce como espondilodiscitis. En casos más graves, en los que la infección llega a afectar a las membranas del sistema nervioso, se denomina meningitis.

Síntomas infección vertebral

Síntomas infección vertebral

Las infecciones vertebrales, suelen manifestarse con la aparición de dolor de espalda, especialmente en la zona lumbar. Además, el paciente puede sentir malestar general que, muchos casos, puede provocar fiebre.

En los casos en los que el paciente contrae la infección en una postcirugía, es habitual que la herida se infecte y supure. Además, en los casos más graves, de meningitis, en los que la infección alcanza las membranas del sistema nervioso, el paciente puede manifestar afectaciones neurológicas.

Diagnóstico de las infecciones vertebrales

Cuando el paciente acude al especialista, lo primero que se realizará será un análisis de sangre completo, para comprobar que no existe alteración en los valores. Además, en los casos en los que la infección se contrae durante el proceso de postcirugía, se realizará un examen físico y exploración de la herida.

En segundo lugar, es habitual, que se realicen pruebas de imagen diagnósticas que puedan ayudar a conocer el alcance de la infección. Las pruebas más habituales en estos casos son la radiografía, la resonancia magnética y el TAC.

En casos más complicados de infecciones más graves, se realizará una Grammagrafía ósea, que puede aportar información sobre si la infección se ha extendido. Además, es habitual tomar una muestra de la zona infectada, mediante una biopsia.

Tratamiento de las infecciones vertebrales

Una vez que se ha realizado el diagnóstico de la infección vertebral, suele aplicarse un tratamiento antiinflamatorio, que ayude a aliviar el dolor del paciente.

Además, en muchos casos es necesario que el paciente se someta a un tratamiento con antibiótico que ayude a reducir la infección. Los antibióticos pueden ser de dos tipos: en primer lugar, antibióticos intravenosos que lleguen directamente a la zona infectada a través de la sangre, y, antibiogramas, que son antibióticos que se aplican posteriores a la realización de un cultivo.

En los casos más graves, se podrá intervenir quirúrgicamente al paciente para realizar una limpieza de la infección y un desbridamiento de la zona o, en casos de infecciones más avanzadas, se puede realizar una extracción de la zona.

Prevención de las infecciones vertebrales

Prevención de las infecciones vertebrales

En muchos casos, las infecciones vertebrales no se pueden evitar, sin embargo, existen ciertas pautas que pueden ayudar a prevenir su aparición.

En primer lugar, es importante limitar el consumo de alcohol a ocasiones puntuales, así como lleva una alimentación equilibrada.

Por otro lado, es recomendable evitar los deportes de impacto que puedan causar la sobrecarga de la espalda, y realizar ejercicios de fortalecimiento que ayuden a mantener el equilibrio y la estabilidad de la columna.

Como se ha explicado, es importante seguir ciertas pautas para evitar la aparición de una infección vertebral. Ante la aparición de síntomas es importante acudir a un especialista que aplique el tratamiento adecuado, para evitar que la lesión pueda afectar a la calidad de vida del paciente.

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