Esguince o latigazo cervical: causas y síntomas

Los esguinces cervicales son una lesión frecuente entre la población, en muchas ocasiones son la consecuencia de accidentes de tráfico. Sin embargo, en muchas otras se pueden prevenir cuidando la higiene postural y siguiendo ciertas pautas. A continuación, se explica todos los aspectos a tener en cuenta.

Qué es un esguince cervical y cuáles son sus causas

Un esguince cervical es un desagarro en los ligamentos de las vértebras cervicales, provoca dolor que se manifiesta en forma de “latigazo cervical”. Es común que esta lesión aparezca como consecuencia de un accidente de tráfico, debido a un impacto fuerte por detrás.

Habitualmente, esta lesión, se produce por movimientos de flexión y extensión bruscos del cuello, o por impactos fuertes cuando la musculatura se encuentra relajada. Síntomas del esguince cervical

El síntoma más habitual suele ser dolor agudo en la zona del cuello que, en muchas ocasiones, va acompañado de rigidez e inmovilidad del cuello.

Además, esta lesión puede provocar dolores de cabeza y sensación de mareo, en los casos más extremos el paciente puede experimentar vértigos. Es común, que el dolor se irradie por la zona superior de la espalda y por hombros y brazos.

Tipos de esguince cervical

En función de los síntomas que presente el paciente, el esguince cervical se clasifica en grados, de esta forma se establece la siguiente clasificación: se habla de grado 0, cuando el paciente prácticamente no presenta síntomas y puede mover el cuello de forma normal.

Cuando se diagnostica un esguince en grado 1, el paciente puede presentar inmovilidad o rigidez, pero no es un dolor constante. En casos de esguince en grado 2, el paciente presenta inmovilidad y puntos dolorosos a la palpación.

En grado 3 de esguince cervical, es normal que a los síntomas mencionados anteriormente, se sumen dolores de cabeza acompañados de mareos. Y, por último, el grado 4, hace referencia a esguinces severos que pueden estar provocados por una luxación o fractura ósea. En este caso, el paciente presentará una inmovilidad de cuello que afecta a la realización de actividades cotidianas y dolor agudo.

Diagnóstico de esguince cervical

En cuanto al diagnóstico del esguince cervical, es importante que el paciente acuda a un especialista ante la presencia de síntomas o dolor constante en la zona del cuello.

En primer lugar, se llevará a cabo una exploración física para detectar los puntos en los que el paciente presenta más dolor. Además, en muchos casos es necesario realizar pruebas diagnósticas de imagen, que puedan aportar más información. Por ejemplo, radiografías, mediante la que se puede detectar la existencia de lordosis cervical, resonancias magnéticas o electromiografías, en caso de que exista sospecha de que pueda existir una compresión de la médula espinal.

 Tratamiento del esguince cervical

En cuanto a los tratamientos para el esguince cervical, lo más habitual suele ser la recomendación de reposo, para evitar sobreesfuerzo y relajar la musculatura. En muchas ocasiones, se suministra tratamiento farmacológico, a base de antiinflamatorios, con el objetivo de aliviar el dolor.

En muchos casos, se prescribe el uso de una órtesis o collarín, que es un dispositivo que se coloca alrededor del cuello, con el objetivo de limitar la movilidad del cuello y, así, aliviar el dolor.

En estos casos los tratamientos con fisioterapia, ayudan a la recuperación, centrándose en ejercicios de rehabilitación y corrección postural, con el objetivo de evitar la recaída de la lesión.

En algunos pacientes, se aplica estimulación nerviosa, con la que se estimulan las fibras nerviosas, a través de corrientes eléctricas de baja intensidad, cuyo fin es aliviar el dolor.

Cómo prevenir un esguince cervical

En algunos casos es complicado evitar los esguinces cervicales, ya que, a menudo, son el resultado de accidentes de tráfico o accidentes domésticos, por eso, es importante controlar la postura al conducir o viajar en coche, evitando posturas forzadas para la espalda o el cuello.

Sin embargo, existen pautas que pueden ayudar a prevenirlos. En primer lugar, es recomendable evitar deportes que supongan movimientos bruscos para el cuello.

En el caso de estas lesiones, adquiere gran importancia la postura al dormir, así como, la calidad y dureza del colchón y almohada empleados.

Se recomienda controlar el peso corporal, así como cuidar la higiene postural para evitar la aparición de lesión, así como, realizar estiramientos tras la práctica de deporte.

Como se ha observado, los esguinces cervicales deben tratarse de manera correcta para evitar que resulten incapacitantes y afecten a la calidad de vida del paciente. Además, se recomienda adquirir hábitos saludables de higiene postural.            

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