Discos intervertebrales: qué son y cuáles son las lesiones más frecuentes

La columna vertebral es una de las partes más importantes del cuerpo humano, en ella los discos vertebrales cumplen una función fundamental, ya que permiten la movilidad de la columna. Por eso, es fundamental cuidar la espalda de manera consciente, para evitar lesiones.

¿Qué son los discos intervertebrales?

Los discos intervertebrales son las almohadillas gelatinosas que separan las vértebras de la columna vertebral. En total el ser humano cuenta con 23 discos intervertebrales.

Su estructura es flexible y resistente. Están compuestos por un 95% de agua y necesitan estar hidratados para su correcto funcionamiento, ya que el agua permite que el disco se hinche y se convierta en una estructura estable para soportar cualquier carga. Sin embargo, no tienen un sistema vascular propio, por lo que se nutren a través de la entrada y salida de fluidos de los tejidos próximos.

Están compuestos por tres partes: el núcleo pulposo, que  se encuentra en el interior, y tiene consistencia gelatinosa. El anillo fibroso, formado por fibras de colágeno, cuya función es proteger el núcleo. Y por último, la placa basal, que funciona como separación del disco y la vértebra.

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Función de los discos intervertebrales

Los discos intervertebrales desempeñan un papel fundamental en el funcionamiento de la columna vertebral. Su función principal es actuar como ligamento para mantener las vértebras unidas y actuar como amortiguador cuando se realizan actividades que suponen impacto para la columna, ya que absorben y transmiten las cargas.

Además, los discos intervertebrales permiten una leve movilidad de la columna, ya que aportan flexibilidad entre las vértebras.

Patologías en los discos intervertebrales

Las lesiones en la espalda son comunes en un gran porcentaje de la población, las causas  pueden ser muy variadas, pero es habitual que estén relacionadas con el desgaste diario o la edad.

Las más habituales son la aparición de artrosis, debida al desgaste generalizado de los discos intervertebrales y las hernias, que aparecen por el desplazamiento de los discos intervertebrales.

Hernia discal

Las hernias discales son patologías muy frecuentes, se producen por el desplazamiento del disco, esto suele ocurrir cuando el núcleo del disco se desplaza por un desgarro o desgaste del anillo fibroso. Es habitual, que el disco llegue a nervios cercanos y cause irritación, por tanto, el paciente sentirá dolor en la zona.

Hernia lumbar

Las hernias lumbares son hernias de disco que tienen lugar entre la cuarta y la quinta vértebra lumbar, o entre la quinta vértebra lumbar y el sacro. Se produce cuando el núcleo pulposo del disco se desplaza por la rotura del anillo fibroso y presiona la raíz nerviosa raquídea, lo que provoca dolor o ciática  en la zona lumbar.

Si la hernia comprime todos los nervios que encuentra a su paso, se puede producir lo que se conoce como síndrome  de cola de caballo, que requiere una intervención quirúrgica de urgencia.

Causas hernias discales

La causa más común de la aparición de las hernias de disco es la edad, ya que, a medida que una persona envejece, sus discos intervertebrales se van deshidratando y se debilitan. Por tanto, los espacios entre las vértebras van siendo, cada vez, más pequeños. Es común la aparición de hernias en personas mayores de 50 años.

La aparición de hernias, suele estar relacionada con la degeneración del anillo fibroso, es por eso, que es más frecuente en personas adultas. Cuando el anillo fibroso se deteriora, el núcleo pulposo del disco intervertebral puede salir por parcial o completamente, y por tanto, provocar una hernia discal.

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Síntomas hernias discales

Los síntomas de las hernias discales suelen manifestarse en forma de dolor de cuello, aunque puede irradiarse a otras zonas, como la espalda. Suele ser más intenso al toser, sentarse o permanecer de pie sin moverse.

Es habitual, sentir hormigueo o debilidad en la pierna o pie. En caso de sufrir el, anteriormente mencionado, síndrome de cola de caballo, los síntomas son más graves y pueden provocar la pérdida de control de la vejiga o los intestinos, provocando incontinencia.

En algunos casos, la hernia discal puede provocar una mielopatía, es decir, una compresión de la médula espinal, que puede provocar hormigueos y debilidad en distintas partes del cuerpo.

Diagnóstico de las  hernias intervertebrales

Existen distintas pruebas para el diagnóstico de una hernia de disco. Habitualmente, cuando el paciente acude al médico con síntomas, en primer lugar se realiza una radiografía para descartar otro tipo de patologías, como tumores infecciones o roturas óseas, ya que las radiografías no detectan las hernias discales.

Una vez que se han descartado lesiones de otros tipos, se suele realiza una resonancia magnética que, mediante ondas de radio, puede aportar información acerca de la ubicación de la hernia y si hay nervios afectados. También puede realizarse una tomografía computarizada que, a través de radiografías crea imágenes transversales de la columna y de las estructuras que la rodean.

En los casos en los que se tenga sospecha de que la hernia pueda estar afectando al sistema nervioso, se realizan pruebas más complejas, por ejemplo un electromiograma, que, a través de impulsos eléctricos, valora la respuesta de los nervios. De esta forma, se puede saber si la lesión es neurológica o no. Otra de las pruebas que se realiza en estos casos, es un mielograma, en este caso, se inyecta una sustancia de contraste en el líquido cefalorraquídeo, y posteriormente se realizan radiografías, que muestran si la hernia de disco está provocando presión en los nervios o la médula espinal.

Tratamientos hernias discales

Cuando se diagnostica una hernia discal, algunos pacientes requieren una cirugía, que se realiza después de haber aplicado tratamientos de otro tipo.

En los últimos años, se realizan cirugías mínimamente invasivas, la más común es la disectomía, en la cual, se elimina, parte o la totalidad del disco intervertebral dañado. Otra de las intervenciones, es la artrodesis, en la cual se fusionan dos o más huesos de la columna vertebral para evitar movimiento entre ellos. La laminectomía, es una intervención, en la cual se extirpa una parte de la vértebra denominada lámina, esta práctica se suele realizar cuando existe comprensión en los nervios o la médula espinal.

En ICAC, se ha puesto en marcha una técnica innovadora, denominada endoscopia avanzada de columna. Se realiza una incisión de un centímetro en la piel,  a través de la que se introduce una óptica de alta definición que permite obtener una imagen de alta resolución del canal espinal. Mediante esta técnica se puede retirar el disco dañado y colocar una prótesis de disco intervertebral.

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Cómo prevenir las hernias discales

Las hernias discales cuentan con un componente hereditario, pero eso no significa que no podamos, en la medida de lo posible, evitarlas. Para ello, es fundamental tener una buena higiene postural, es decir, evitar esfuerzos que ejerzan fuerza directa sobre nuestra columna, así como, evitar posturas que fuercen la posición de la columna.

Por otro lado, es importante controlar el peso corporal, ya que a mayor peso, mayor será la presión sobre la parte baja de la espalda, lo que provoca un debilitamiento de los músculos.

Realizar deporte moderado y ejercicios de estiramiento, ayuda a fortalecer los músculos del abdomen, lo que puede ayudar a evitar lesiones de espalda. Es importante que la técnica sea la correcta, para evitar lesiones.

Como se ha podido observar, es imprescindible mantener una buena higiene postural para evitar lesiones de espalda, así como, acudir a un especialista ante la presencia de dolor. Un diagnóstico temprano puede ser clave para evitar lesiones más complejas, que requieren tratamientos más agresivos.

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